martes, 4 de marzo de 2014



Cronicas Gamer: La experiencia de mi vida
Íbamos a la casa de un amigo que quedaba en un sector rural cerca de Vallenar y él me hizo acordar que a su hermano pequeño le habían regalado el último zelda que salió, “el de la ocarina” me dijo.

Llegamos a su casa y lo único que pesábamos era jugar mario 64 que era la “hoztia” en ese momento, pero el pendejo había puesto el juego nuevo que su papá le había regalado. “Que fome” dije yo, “el personaje ni siquiera salta cuando aprieto el botón”, no me gustó el jueguito, “juguemos mario64 mejor”, todos de acuerdo, el juego aparte de estar en inglés, nadie le creyó el ser un buen juego, quedo ahí, sin más, pero no sería por mucho tiempo.



Luego de trabajar un tiempo en una empresa de mala muerte que llegó cerca de mi casa, cuya labor consistía en cuidar por las noches las pertenencias de construcción y herramientas, me pagaron mi primer sueldo, y con esta platita (que no era poca para la época) me compré mi primera consola, (las anteriores las había arrendado así que no cuentan), la Nintendo 64.

Pero no me alcanzó para el juego, llamé a mi amigo y le pedí prestado alguno, me prestó el Zelda Ocarine of Time, “pucha, ese juego no me gustó la otra vez” me dije, bueno, démosle una oportunidad, si total, no voy a tener un juego hasta que me paguen de nuevo así que vamos a jugarlo.

Lo puse en la consola.

Inicio su pantalla con la N tremenda.

La luna bajaba y un personaje verde en caballo recorría la pantalla al ritmo de un hermoso tema de introducción… quedé pasmado, “precioso” pensé, press start decía la pantalla y yo seguía embobado con la melodía… “lo dejaré hasta el final”. Desde ese día 10 de Enero de 1999, mi vida cambió para siempre.

El primer juego que vi en mi vida fue un froger en Constitución en el año 1986, y desde esa época había pasado un buen tiempo sin sentir esa sensación de introspección y perdida absoluta del sentido del tiempo y del espacio. El encontrar tu espada y tu escudo, hablar con el gran árbol deku y averiguar qué es lo que estaba pasando…  no podía dejarlo… tenía que saber que ocurría.

Pero mi dominio del inglés era paupérrimo, no entendía mucho lo que decían pero no importaba, el árbol murió, me entregó una piedra y me envió a conversar con una princesa que estaba en otro escenario del juego.

Bien dije yo, debo ir…

Me dio pena despedirme de la amiga de link, le dio una ocarina y ooohhh…  la cagoooo… un campo completo para recorrer!!!

La horas pasaban, debía recuperar muchos ítems, escuchaba a lo lejos a mi mama que me decía que “la tele se iba a echar a perder con tanto Nintendo”, pero no importaba, impa me había dicho que fuera a la montaña a recuperar una piedra, me enseño una melodía!!!, nada más importaba que cumplir la misión.

Cada rincón era un disfrute, cada momento, la música de kakariko village un sosiego y momentos de calma, recuperé un par de cuccos que estaban perdidos por ahí, fui al cementerio pero el cuidador estaba durmiendo,  mejor subo a la montaña, luego vuelvo.

Miro hacia afuera por la ventana, estaba amaneciendo… oh, he estado desde las 7 de la tarde jugando, eran las 6, me fui a dormir, pensando cómo hacer para que el jefe goron me dejara entrar en la cueva, el juego estaba tan bueno… no podía dejarlo… no podía dormir.

Luego de dormir unas 5 horas me vino a buscar mi amigo, le conté la experiencia que significaba jugar ese juego, me dijo que estaba loco, que era muy aburrido y que estaba en ingles así que no lo jugaría aunque se lo regalaran.

Pasaban los días, como “trabajaba” cuidando las pertenencias de la empresa constructora instalada al frente de mi casa de 12am a 8am, “no importa mucho si voy a jugar un ratito no?”, bueno, el “trabajo” se convirtió en jugar ZeldaOoT de 1am a 6am, buscando, visitando lugares, conversando con todos los personajes, amando cada textura y polígono con que estaba construido ese juego, 3 semanas después, con muchas horas de observación y adoración… el juego estaba llegando a su final.

Clavé la espada en la cabeza de ganon, “lo logré”, la emoción estaba al máximo… había vencido al mal que aquejaba esa tierra que había querido con todo mi ser, zelda le explicaba a link que debía volver… que debía ser niño nuevamente… recorrí en los créditos nuevamente esos lugares y personajes que me habían acompañado por horas y horas con melancolía…  navi dejo a link yéndose hacia quien sabe dónde… y quedé solo cual link, a las 3am. Con cierta sensación de vacío, pero con la alegría de haber vivido la mejor experiencia de mi vida.


Mi amigo me vendió en 5 lukas el juego que según él era una mierda, al año después se dio cuenta el condoro que se había mandado, evidentemente no se lo devolví, después de jugarlo y terminarlo unas 10 veces lo guardé. Jugué muchos juegos de N64 que guardaba en una cajita (luego les contaré más de aquello), luego salió la Dreamcast y con algo de poder adquisitivo “olvidé” el N64.

Hace 2 semanas encontré en la casa de mi mamá la caja del 64, con varios juegos, entre ellos el OoT, saqué la consola, estaba todo en perfecto estado, puse el juego… funcionó… el intro… una sensación de alegría/melancolía/emoción me abrazó. Press Start decía la pantalla… “no” dije, “debo ver la intro hasta el final”, lo jugué de nuevo, y si… las sensaciones no habían cambiado para nada, la magia seguía ahí.

Por cierto, la empresa que financió mis primeras compras jugonas quebró, y quedaron en mi casa varias herramientas y sacos de cemento con las cuales se construiría luego la pieza en la cual me encerraba a jugar, hasta irme de la casa de mis padres para ser un “hombre grande”. @mradonic

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